
Bajo la lluvia me dijeron tus ojos todo lo que no quería escuchar, algo que aun no quería explorar
pero volvería a amanecer contigo.
Con ese frió pude esperarte quizá desde hace tiempo sin saber, pero por más que me preguntaba que eran tus besos de madrugada no me di cuenta que comprendia el aire que respiro.
Comprendí que no dejaba de querer y comenzabas a ser parte de vida y muerte, no debía de quererte y sin embargo te quiero cada vez más.
Los días pasaron y muchos amaneceres en tu pecho desperté, aunque con muchas dudas de luna me daba, pero mezclaba los días con los besos que recibía.
Y bajo esos labios, sin que tu notaras solía cantar y dar la vida entera, pero ya vez trataría de hacer ver que he aprendido muy poco contigo, aunque sabes que me has enseñado hasta los huesos. Y es que te quiero tanto.
Las lunas me marearon compartiendo los vinos y me dejaron con sabor de un tango de Gardel, y con ganas de volverte a ver.
Y hoy me enveneno con los besos que me faltan, aun pienso en esas tardes que me perdía en el pañuelo del cielo, pero unas horas más faltan para que te vuelva a ver y armarme esta tarde de tus labios de rocío para comerme el cielo de tu espíritu.
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