viernes, 24 de agosto de 2007

El tatuaje




No sabía de dónde era,
qué era,
de dónde venia,
adónde iría,
dónde estaba.

Así que decidió emprender una búsqueda, su búsqueda.
Paso por texturas duras y porosas,
pero eran tan frías por falta de vida que no le gusto.
Se colocó en el mar
pero era tan infinito que se perdía con todo lo habitable,
Llegó a caminos inimaginables pero en ningún lugar encontraba ése algo que no sabia que era para habitarlo.

Vio flores pero eran tan hermosas pero no quería quedarse ahí, sabía que no era su lugar.

Ya cansado por un instante
dejo que el viento lo llevará hacia al norte, al sur;
la verdad le daba igual porque no sabía si encontraría ese lugar que tanto anhelaba.

Se quedo profundamente dormido y al despertar vio una luz inimaginable que le apetecía,
una textura núnca antes sentida,
Un aroma único,
una calidez que le invitaba a no renunciar el lugar.

Se metió como un rito de fecundación,
sintió el éxtasis que los humanos celebran,
desde ese momento el tatuaje sintió su casa en ese lugar hermoso que le llaman cuerpo.

Se dice que ha pasado a ser parte de un mismo cuerpo,
con su color
dándole como el mapa de toda una vida que se funde día a día,

que estará ahí sin querer cambiar de casa y se volvera viejo,

pero núnca morira.

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