
En un lejano planeta existía un principito, que cuidaba su gato, un gato gordo y andalón, un buen día se fue y nunca regreso, así que ese principito todos los días llegaba al mismo lugar donde se reunió
Para ver si volvía a casa, nunca más lo volvió a ver.
El principito se puso triste ante la falta de su amigo nocturno, pero el tiempo paso y las estrellas cubrían su manto azul regalándole noches lindas para viajar al mundo de los sueños.
Una buena noche el principito no solo viajó, llego a tierra de un sueño de una mujercita de mundo extraño, ambos se conocieron y se temieron, pero las noches se hacían un poco torpes o lentas para ambos, querían conocerse pero no se atrevían más que a verse mediante un cristal…
La mujercita venia de un viaje muy gris, su barco había pasado por varias tormentas y un poco agotada trataba de curar sus heridas de mar.
El principito solo espero el momento justo para decidirse a romper el cristal, la mujercita esperaba que el la invitará a soñar con las estrellas, algo que no hacia con mucha frecuencia porque viajaba más con el sol.
Un sin fin de mundos se acomodaron en el momento de romper el cristal que separaba de la mujercita y el principito, ambos volaron por las estrellas, viendo el mar a sus pies.
En una nube violeta se embonaron los cuerpos y dejaron caer gotitas de miel sobre un jardín que estaba seco, hoy en día las noches son tan bellas que los rocíos se colocan bajo las sabanas, las mañanas saben a miel, las calles se ven de color amarillo, el sol ilumina a la mujercita y al principito, ya que hoy en día ambos salen de día y noche… y de su mundo ahora es azulrosado y purpura….
No hay comentarios:
Publicar un comentario