
Llueve aromas de ti en mi piel, hacen una fiesta colorida desde mi ombligo hasta mi ultima hormona, supongo que esto es culpa de mi infancia al comenzar a guardar cada esencia de las flores azules, pero que importa de donde viene... todo esto me hace sentirme amorosa y con un sutil calor y lo sabes bien...
Siempre dude de tu aroma hasta que me dejé arrastrar a tu sonido profundo, creo que ya lo había detectado pero no lo había aceptado, siempre insistí en no creer, pero solo era un rumor y ahora guardo un aroma deleitoso que suena como una guitarra roja, si no rosa...
Pero viajar con el olfato no es buscar una sombra de lo que eres, ni tampoco saber todo lo que fuiste, son segundos de un tiempo que guardo cuando nos dejamos llevar a lo más profundo de los dos, porque se que viajaste tanto como yo... Te huelo a buena distancia, tu sudor derramado de placer, de besos de miel, el aroma de tus manos que se mezclaban en la oscuridad y nunca me dejaron caer.
Sentir vida en el agua que recorrió tu cabello mientras mi manos jugaban con ellos, aunque me dan ganas de volver a abrir ese frasquito donde guarde tu aroma en la eternidad, para disfrutar cada beso; aunque pierdo el tiempo porque ni recuerdas mi piel, mis manos, mi cuerpo, mis ojos, mi aroma... Estoy segura que de pronto tienes pálidas noches cuando esas sábanas claras te cubren y una que otra lágrima ha salido a tu ventana, pero eso ya no importa porque mientras yo viajo entre nubes para abrazarte por la madrugada y robar de poquito a poquito tu aroma para que en mi se quede por toda la eternidad...
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